lunes, 28 de marzo de 2011

FIN DE LA COLEGIACIÓN OBLIGATORIA: informe sobre Anteproyecto de Ley de Servicios Profesionales.

El colegio de arquitectos ha puesto a nuestra disposición esta mañana el informe del gobierno que anticipa el contenido de la Ley de Servicios Profesionales (LSP) en el que destaca EL FIN DE LA OBLIGATORIEDAD DE COLEGIACIÓN PARA LOS ARQUITECTOS. Esta LSP será aprobada en Consejo de Ministros antes de fin de mes. Además nos han facilitado acceso a la contestación del CSCAE a este informe, en el que nuestros representantes no se muestran de acuerdo con el contenido de la Ley, llegando incluso a calificar de inconstitucional su contenido (en particular que los colegios sean de adscripción voluntaria, y no obligatorios como hasta ahora).


La obligación de colegiación se mantendrá para el ámbito sanitario y jurídico, pero no para los arquitectos. El informe dice textualmente: "En este punto, conviene resaltar que NO se considera necesaria la OBLIGACIÓN DE COLEGIACIÓN para las PROFESIONES TECNICAS (arquitectos e ingenieros), porque en su mayoría prestan servicios a empresas, y no a consumidores finales, mitigándose así el problema de la información asimétrica. Además, desarrollan sus actividades cuyo ejercicio está ampliamente regulado (edificación, energía, medio ambiente, transporte), con obligaciones de aseguramiento (en edificación, singularmente) y controles externos que aseguran un adecuado nivel de protección al usuario."


Al desaparecer la colegiación obligatoria surge un control administrativo en forma de obligación de REGISTRO ADMINISTRATIVO (público) para arquitectos e ingenieros en la edificación. Es decir, los arquitectos que deseen ejercer la profesión deberán inscribirse en un registro de la administración, presumiblemente gratuito, y para el que habrá que aportar únicamente copia de la titulación académica. Así los consumidores seguirán contando con un registro de arquitectos, pero ahora público y gratuito, con lo que ganarán tanto los arquitectos como los usuarios.


El CSCAE deja caer en su contestación (punto 2) que este decreto supone el fin de los colegios profesionales: "La colegiación permite a las corporaciones profesionales que desempeñan fines de interés general y social cumplir las funciones públicas que la legislación vigente les atribuye. SU SUPRESIÓN (…)" . Desde infoCOAC queremos tranquilizar al CSCAE porque el informe dice expresamente que "En aquellos casos en que se suprima la obligación de colegiación NO DESAPARECERÁ EL COLEGIO, que quedará como colegio de adscripción voluntaria e incluso podrán seguir desempeñando funciones públicas."


Es decir, si el CSCAE está convencido de la utilidad de los colegios profesionales para los arquitectos, suponemos que creerán firmemente que el FIN DE LA COLEGIACIÓN OBLIGATORIA no significará en modo alguno una DESCOLEGIACIÓN MASIVA, como algunos auguran. Por ello no entendemos la postura contraria al anteproyecto de Ley, ni el claro nerviosismo que se aprecia en el comunicado. ¿O es que sospechan que los arquitectos creemos que este colegio no sirve para nada (y no han puesto remedio)?


Cuando próximamente entre en vigor la anunciada Ley de Servicios Profesionales, y el REGISTRO ADMINISTRATIVO alternativo al colegio, LLEGARÁ LA HORA DE LA VERDAD y veremos si los arquitectos DECIDEN LIBREMENTE SI PERTENECER O NO A ESTA ORGANIZACIÓN COLEGIAL, pagándolo evidentemente de su bolsillo (de los que se queden).



desde el Monte de la Esperanza, para toda Canarias,


redacción de infoCOAC.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Asamblea en Gran Canaria: presupuestos aprobados (por los pelos)

Por 3 votos de diferencia (25 a favor y 22 en contra) se aprobó la espeluznante subida del visado que multiplica por ¡¡12!! el precio que se pagaba hace menos de un año, lo que posibilitó que los presupuestos redactados con esta premisa de ingresos pudiesen salir también adelante (esta vez por los mismos 25 a favor y 13 en contra). Para los que quieran seguir leyendo, les contaremos cómo se aprobaron los primeros presupuestos de la historia del COAC que no han sido presentados ni explicados (¿para qué, si como todos saben en las Asambleas lo único que hay que hacer es contar bien y tener más votos que los que se atrevan a pensar?).

El Presidente de la demarcación no pudo estar presente por problemas de salud, confiamos que leves, (desde aquí le deseamos un pronto restablecimiento), y la Asamblea fue llevada y encorsetada por el Secretario, quien no permitió el más mínimo debate ni contestó a ninguna de las múltiples preguntas que se plantearon desde la sala. Echó mano al absurdo reglamento de intervención (de aplicación en casos de extrema necesidad, y concebido probablemente por un exmilitante falangista (*)), y no permitió la formulación de preguntas sobre el orden del día previas a las intervenciones de la sala, exigiendo la alternancia de intervenciones a favor y en contra. Llamó enormemente la atención de este reportero que siete personas pidieron hablar en contra de la medida de subida estratosférica del precio de visados, ¡y ninguna persona pidió intervenir a favor!.

El ocaso del aparato: el pensamiento único, pero cutre

La clave para entender esta Asamblea está en la ausencia llamativa de las cabezas visibles del aparato con capacidad discursiva. La junta ha vuelto a jugar con fuego con el recuento de acólitos (casi vuelven a perder), y no entendemos el abandono de los primeros espadas de la aristocracia colegial, salvo que lo interpretemos como la confirmación de que ya están de retirada, y han dejado a la infantería menos valiosa y constructiva para cubrirles mientras hacen un discreto mutis por el foro.

Volviendo a la sala, al secretario le aleccionaron sobre el método para conducir una asamblea con éxito, la famosa regla de tres: UNO, traer más gente que los incontrolados librepensadores, DOS, dejar hablar poco y solo una vez, y TRES y muy importante, no contestar a ninguna cuestión. Llevado al extremo este último punto, trató con completo desprecio a los intervinientes, a quienes ninguneó sin excepción, dando una muestra de lo que entiende por equidad y talante democrático. Por supuesto que esta burda estrategia para impedir de facto (o más bien anular) la participación del colegiado en el órgano máximo de decisión no engañó ni siquiera a sus engañados copartidarios.

Poco más se puede relatar de una Asamblea en la que no se explicó nada ni se dio cuenta de lo que se proponía, con un discurso del secretario al que únicamente le faltaron los acordes del NODO, y en que la única afirmación relevante de la Junta fue que mantener el visado cuesta globalmente unos 500.000 € anuales, y que por eso tienen que subir las cuotas hasta cobrar a los que tengan que visar la parte proporcional de ese despropósito (en clara contradicción con el precio del visado razonable exigido por la Ley Omnibus). Es decir, como en el presupuesto faltan 500.000 €, en vez de poner una cuota fija que nunca sería aprobada por una Asamblea (**), se traslada este coste colegial al visado, dividiendo esta cantidad entre el número estimado de visados. Veremos a dónde llegamos con esta “lógica” cuando disminuyan no sólo los visados, sino el número de colegiados por no poder afrontar las cuotas. (¿se subirá la próxima vez un 500%, haciendo buena la progresión +300%, +400%, +500%...?)

Que los servicios al colegiado hayan quedado reducidos a cero, y que la cuota colegial se pague a cambio de nada, parece que no preocupa a la irreflexiva cla que es capaz de digerir cualquier plato presupuestario o estatutario que le pongan por delante, siempre que esté aliñado por sus propios correligionarios.

Esta aprobación de presupuestos que consagra el empecinamiento en un modelo colegial inviable, y que necesitaba una elevación ilegal y abusiva del precio del visado muy por encima de su coste, ha sido posible gracias a la inestimable inhibición de los 950 compañeros que no han asistido a la Asamblea colegial, y han permitido que únicamente un exiguo 5% del colectivo les representase, y que la subida del precio del visado y los presupuestos fuesen finalmente aprobados por una diferencia de votos que no llegan al 0,3% del total de colegiados. Pero indudablemente son las reglas del juego, y al que no le gusten que reúna a una cantidad de personas suficientes y que participando, las cambie. Porque a los que no permiten el diálogo y no quieren escuchar, la fuerza se la dan no sólo los que les apoyan, sino los que no se oponen a sus prácticas. A los demás, como decía Otero, nos queda la palabra.


Desde el roque Aguayro para toda Canarias,

redacción de infocoac.


NOTAS

(*) puede que aún esté afiliado
(**) ¿se acuerdan de la cuota de órganos generales?